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    August 23

    New York New York (II)

    Los parques

    Me pareció divertido que a cada trozo de césped lo llamaran parque. Cualquier pequeño espacio verde que en nuestras ciudades pasan desapercibidos, es un pequeño oasis para que el neoyorquino se siente en un banco a comerse su hot dog y a leer el períódico.

    Hay parques estupendos como el Columbus Park, al borde de Chinatown, donde fuimos los únicos no asiáticos viendo cómo se entretenían docenas de personas jugando al Mao Jong, absortos como ajedrecistas sobre un tablero y fichas que,nunca mejor dicho, me sonaban a chino. Las mujeres, sin embargo, tenían sus propios grupos en los que jugaban a las cartas (¿quizás el Tichu?)

    Las vistas desde Battery Park son preciosas, los rascacielos a un lado, el mar al otro. El Empire State contempla desde lejos a los niños jugando al frisbee y a los mayores paseando a sus perros.

    Pero Central Park es EL parque de Nueva York. Y del mundo. Porque este enorme monstruo verde, que ya impresiona desde lo alto del Rockefeller, es un gigantesco maremágnum de ciudadanos dedicado al ocio, al retiro, a la distracción, a la tranquilidad…

    Rodeado por los rascacielos, Central Park es un sitio donde uno puede perderse durante días para leer, jugar al voley playa, contemplar a los chiquillos jugando al béisbol como profesionales y jaleados por sus padres, a los actores amateurs ensayando su próxima obra de teatro, hacer jogging donde acostumbraba Jacqueline Onassis, ir al zoo, al tio vivo, a ver una obra de Shakespeare con actores de Hollywood y completamente gratis, a llorar sobre el memorial de John Lennon cerca de donde fue asesinado, voler a ser niño jugando junto a la estatua de Alicia en el Pais de las Maravillas,… llama la atención que el lugar del que más me enamoré de esta gran urbe fuera un parque.

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    Las compras

    Nueva York es desmesurado en todas sus vertientes. Y si te gusta ir de compras estás perdido. Estando el dólar tan bajo, el dinero de papel y luego el de plástico, gotean incensamente como un grifo estropeado, y es entonces cuando decides dejar de contar lo que te has gastado y dejas los sustos para la vuelta. A destacar Century 21, una especie de outlet con ropa a precios increíbles, Macy’s o el Corte Inglés en su versión americana, la mencionada FAO Swarz para escribirle la carta a los reyes aunque tengas 33 años,…

    Y Abercrombie and Fitch, claro, que no es un sitio normal. Es como una mezcla de Zara (más carillo) y una discoteca. Un tipo en plan top model descamisado te recibe sonriente en la puerta; y dentro, con una musica fantástica que ya me gustaría que pusieran en muchas discotecas, jovencitas bailatoeando te saludan en cada planta. Sudaderas, camisas, pantalones,… Si entras, estás perdido.

    Y Strand, es simplemente abrumador. Es una librería de segunda mano con literalmente kilómetros de libros. Parece una biblioteca, y de hecho los clientes pueden servirse de escaleras para jugarse la crisma y buscar ese libro que se encuentra en lo más alto de la estantería. Es bestial recorrer sus pasillos, un lugar donde los amantes de los libros nos transformaríamos en ratones de biblioteca de los que nunca ven la luz del sol.

    Strand en NY y Foyle´s en Londres, son a mi entender las mejores librerías del mundo. Y punto.

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    El Gospel

    Nos adentramos muy temprano en una iglesia de Harlem,  de nombre algo algo parecido a la “Iglesia de Canaán” y asistimos a una ceremonia de lo más entretenida. Un predicador al más puro estilo americano recita su sermón con pasión y teatralidad, acólitos/as le acompañan levantándose gritando con fervor unos apasionados aleluyas y amenes, mientras un grupo musical de guitarra eléctrica, teclado Casio y batería marchosa aportan el ritmo y la energía necesarios; me recuerdan a una escena sacada de la película de los Blues Brothers, hasta que una de las mujeres del escenario cae en redondo al suelo tras unos minutos de dolor y gimoteos. Su compañero se limita a quitarse la chaqueta resignado, para cubrirla como si se estuviera echando la siesta, mientras la ceremonia sigue su curso ignorándola por completo. Nos miramos unos a otros flipando ante uno de los momentos más surrealistas de nuestras vidas.

    La congregación nos saluda, nos cogemos de la mano, nos abrazan. A pesar de ser ateo admiro la gran capacidad de acogida que tienen estos sitios. Salimos a tomarnos el acostumbrado Jumbo Muffin mientras nos preparamos para una segunda sesión, más multitudinaria, más turística, con un joven coro de góspel que me hizo sentir más distante, como si estuviera viendo un musical. Mis dólares en el cepillo me los tomé más como propina por el show que como donativo para la congregación.

    La comida

    Todo es grande. Grande y barato. El jumbo muffin, los pancakes, el café con leche “pequeño” que no hay quien se lo acabe, las magdalenas para acompañar a la carne con patatas fritas, el Amy´s Ruth restaurant en Harlem con su comida sureña, un sandwich de pastrami en el Kat´z Deli donde Meg Ryan simulaba a la perfección un orgasmo, hamburguesas, el bagel con cream cheese o mantequilla de cacahuete, los copos de avena con pasas y plátano, huevos fritos con bacon, el Beyoglu o la deliciosa comida turca más allá de los kebabs, la pizza neoyorkina, los italianos,…NY es el peor sitio para comenzar una dieta!!

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    Y tanto más que recordar: ver una exposición de Avedon (“Fashion”) en el International Centre of Photography, la majestuosidad de la National Library y Grand Station Central, recorrerse Manhattan a pie, los dinosaurios en el Museo de Historia Natural, el MoMa, meterme en la enorme tienda de Apple en la Quinta Avenida para comprobar con alborozo en Internet que el Tenerife había subido a Primera, cruzar el Puente de Brooklin al atardecer…

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    Nueva York es una ciudad para ver dos veces. La primera, para recorrerla frenéticamente y ver todo lo que hay que ver. La segunda, para mezclarse con su gente, pasearla de arriba a abajo, pasar un domingo completo en Central Park, sentarse a mirar cómo juegan los ancianos al Mao Jong en el Columbus Park…

    Estoy convencido de que volveré. NY es mi ciudad.

     

    August 03

    New York, New York (I)

    Este año he podido cumplir uno de mis sueños. Siempre quise ir a Nueva York; desde que de niño contemplaba una y otra vez las diapositivas de los viajes de mi padre por todo el mundo, buscaba la manera de cruzar por primera vez el Atlántico y sumergirme en la Gran Manzana.

    Nueva York es la ciudad más europea, más cosmopolita de los Estados Unidos. No es América, es algo diferente. Sus ciudadanos votan demócrata y saben señalar en un mapa dónde está París (Francia, no Texas). Se respira cultura en sus calles, sus bibliotecas, sus parques, sus teatros.

    Nueva York es mi ciudad preferida. Me gusta más que Londres (a la que más se parece), París o Madrid. Ciudades que no se desgastan con las visitas. Es una gran urbe que te fascina desde el principio, y después del shock inicial que te abruma con rascacielos, taxis amarillos, el olor a fritanga de los puestos de perritos callejeros y las largas avenidas que se extienden al infinito, te encuentras con un sitio más seguro y amable de lo que habías esperado.

    No es la Nueva York de los 70 y 80, lleno de drogadictos y azotada por la inseguridad. Es una Nueva York llena de vida, que no descansa, un núcleo rebosante de actividad que te atrapa y te hipnotiza.

    Cada pequeño detalle me fascinaba: el humo que sale de las alcantarillas, como si el Infierno se escondiera en el subsuelo del coloso de acero, los taxis cuyo número parecía superar el de cualquier otro coche, los rascacielos y sus inmensas moles de cemento, acero y cristal que se yerguen a ambos lados de las avenidas como silenciosos vigilantes, lo variopinto de sus ciudadanos, provenientes de todos los países del mundo (al contrario que en Europa, donde tu origen puede llegar a ser un estigma, trasladarse a NY te hace neoyorquino automáticamente).

    Pararse en un semáforo era todo un placer. Recrearse con la multitud que espera impaciente al otro lado: altos y bajos, raperos y brokers, tarados hablando solos o tarados de otra índole permanentemente pegados a sus teléfonos móviles, el más hortera y la señora más elegante,  gente comiéndose un perrito como puede o un plato de espaguetis… Nueva York es un zoológico de la especie humana.

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    El 11 de Septiembre

    Casi 8 años después las cicatrices de este ataque brutal aún perduran. La Iglesia de San Pablo junto a la Zona Cero y que se salvó milagrosamente, es el lugar donde una gran campana suena cada 11 de Septiembre. Sus lamentos se escucharon tras los atentados de Madrid y Londres. Pequeñas banderas americanas acompañan a algunas de las tumbas, un silencioso grito de orgullo patrio.

    La Zona Cero es un amasijo de hierros y grúas que nunca descansa. Desde el World Financial Center se puede ver ese enorme vacío del que cuesta mucho imaginar fue la base de dos enormes rascacielos que cayeron con el choque de sendos aviones. Una gran bola de acero medio en ruinas que solía erguirse orgullosa en el hall de uno de los edificios se muestra como testigo mudo de la tragedia, un poco más abajo, en Battery Park.

    En un pequeño reducto, las fotografías de bomberos y policías nos recuerdan a los más de 400 personas que murieron intentando ayudar a los ciudadanos. “ We will never forget” se puede leer en una pegatina. “Freedom” se puede leer en los coches de bomberos que recorren ruidosamente las calles.

    No hay taquillas en las estaciones, la seguridad sigue siendo muy estricta, y los policías se ven por todas partes.

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    Los neoyorquinos

    La sorpresa más agradable que tuve fue descubrir lo amables que son los neoyorquinos, teniendo en cuenta lo grande que es esta ciudad. Cualquier empujón descuidado es seguido por un inmediato “excuse me” o “I´m sorry” , se respetan religiosamente las colas, se usa el por favor y las gracias, y hasta un estornudo disimulado en el metro me fue correspondido por un “bless you” que provenía de un orondo ejecutivo sentado a mi lado.

    Se puede charlar con camareras, con los que te sirven la cerveza, con los que se sientan a tu lado en el parque. Siempre se es recibido con una sonrisa en cualquier local (aunque esto puede ser más bien por esperar una mejor propina). Es desconcertante cuando en una tienda o pub te saludan antes que nada con un “how are you doing?” automáticamente que te rompe un poco los esquemas porque tienes preparado mentalmente lo que vas a pedir y en su lugar tienes que responder la pregunta. O no. ¿Qué haces? ¿respondes con un “bien, aquí visitando la ciudad”?

    Leo divertido un artículo de un periódico gratuito que NY es la ciudad con los conductores más ruidosos y maleducados de Estados Unidos. Me hace mucha gracia, porque comparado con España esto es un oasis de tranquilidad y amabilidad. Lo que llaman conducción temeraria es pasear a Miss Daisy comparado con Cibeles o la M30 en hora punta, y las pitas e insultos apenas se escuchan mientras que en muchas ciudades españolas es el pan de cada día.

    No es un lugar idílico, ni un pueblo, pero mi primera impresión superó con creces a otras grandes capitales europeas.

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    De turismo

    Recorremos NY de la mejor forma, a pie, aunque ellos signifique caminar km y km que nos dejan exhaustos y con los pies doloridos al final del día, curando rápidamente cualquier amago de jet lag que pudiera haber.

    El Empire State decepciona con su valla de acero, sus colas, la gran cantidad de gente que se apelotona en la terraza y el hecho de que tengas que pagar si quieres subir un poco más del piso 86. Lo mejor es poder ver el Flatiron Building con todo su esplendor y el edifcio Chrysler.

    Mucho mejor es ir al Rockefeller Center, donde el top of the Rock con mucho menos bullicio y más barato que el State, nos regala espléndidas vistas sin alambres de acero, un ascensor desde el que mirando hacia arriba con su techo transparente, te sientes lanzado como un cohete. Nos quedamos hasta que un anochecer tiritante nos regaló una impresionante vista de Manhatan iluminada por las luces de sus rascacielos.

    La Estatua de la Libertad desde el ferry gratuito que va a Staten Island (elegid bien el lado del barco donde se verá la estatua), Wall Street con sus brokers de chaquetas azules fumándose un pitillo en los descansos, la inmensa juguetería FAO Swarchz con su piano gigante (a donde nunca llevéis a vuestros hijos o les dará un ataque), atravesar el puente de Brooklin al atardecer y contemplar la impresionante vista nocturna de Manhattan desde Brooklin Heights,…tantos rincones donde perderse…

    Una cola de apenas hora y media nos permite disfrutar del Fantasma de la Ópera en Broadway por la mitad de precio, aunque noté que aún siendo la mitad, las entradas son bastante más caras que en el West End londinense. El espectáculo, de vestuario exuberante y complejos artificios, me pareció excelente, un clásico que razonablemente es el más antiguo en ambos lados del Atlántico.

    Esperaba también mucha más gente en las calles, en las tiendas, en las zonas más turísticas, quizás nos ayudase el haber venido a principios de Junio en lugar de julio o agosto.

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    El español

    Casi todo está escrito en dos idiomas:inglés y español. Muchísimos sitios como bares y supermercados están regentados por hispanos, aunque algunos parecian sentirse más cómodos con el inglés.

    Por mi parte me supo a gloria entender toda conversación a mi alrededor y hacerme entender perfectamente, acostumbrado al aislamiento lingüístico que me impone Holanda.

    De repente me dí cuenta de que uno de mis sueños de niño se había cumplido. Estar en una ciudad como NY, dominando el inglés como un nativo, sacando fotos, sumergiéndome en sus calles,…uno se vuelve adicto a los sueños cumplidos.

    September 29

    Frankfurt

    Frankfurt

    Ciudad de imponentes rascacielos

    que tragan hombres y mujeres trajeados a las 9 y los vomitan a las 5, con sus maletines llenos de documentos aburridos, sus paraguas y sus cigarrillos precipitados

    ciudad de bicicletas zigzagueando entre transeúntes de mentes perdidas

    de bancos y abogados, de lluvia intermitente que no moja

    de restaurantes hindúes, chinos,italianos,japoneses y Starbucks de cafés desproporcionados,

    ciudad de weissbeer, de cerdo y chucrut,

    ciudad de telecomunicaciones,

    de parques con conejos,

    de Mercedes, Audis y Porsches

    ciudad de pasado emborronado con bombas, de futuro de cristales  que arañan el cielo,

    Frankfurt, ciudad que no tiene nada,

    pero para mí, con síndrome de abstinencia viajera,

    lo tiene todo

    September 07

    Raíces escandinavas

     

    El finlandés es serio, reservado y muy tranquilo. Pero con el calor de la confianza derrite la capa de hielo que enfría su carácter para convertirse en una persona amable y exquisita.

    Yo tengo mucho de finlandés. De mi madre heredé mi timidez y las pocas palabras, el pánico a las alturas y la sangre escandinava por la que quizás, no me suelan reconocer como español a primera vista.

    10 días maravillosos de agosto que disfruté con mis tíos, donde pude por fin desconectar totalmente de mis preocupaciones, aunque como siempre me acompañó ese anhelo de tener a alguien con quien compartir el viaje, no tener que guardármelo todo dentro.

    • Buscando setas por la inmensidad del impenetrable bosque finés, pierdo el sentido de la orientación isleño y me imagino esperando a que me vengan a rescatar los helicópteros. Afortunadamente, siguiendo un cortafuegos vuelvo al camino cuando el corazón empezaba a salirse de mi boca. 
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    • Cuatro mosquitos se aprovechan de que saco fotos de todas las setitas fotogénicas que encuentro a mi paso para cebarse con mi mano derecha. Pillo a una en plena faena y deseo no haberlo hecho porque al matarla explota como un globo, lleno de mi propia sangre. Aaaaaajjjjj!!!
    • Prados enormes, lagos por todas partes, no me canso de contemplar ese paisaje que tanto me hizo soñar de niño. Una fina lluvia que amenaza por la mañana pero deja paso a un soleado día. El fotómetro de mi cámara echa humo por los continuos cambios de luz: nublado, lloviendo, sol,…todo en el mismo día, demasiado rápido.
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    • Me meto en un cine del centro de Helsinki a ver “the dark knight”, El Caballero Oscuro, en versión original, y me encuentro con la película de Batman que siempre quise ver, y a un Heath Ledger insuperable. Detrás de los disfraces hay un thriller magnífico.

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    • Los niños fineses no sólo presumen de tener el mejor sistema educativo del mundo, sino que además se nota. Son niños muy educados, alegres, que lloran  y gritan raramente, van sólos en su pequeña bicicleta a la escuela y además son monísimos :-)
    De Finlandia ag 08
    • Mi compañera incansable de paseos, la perra Hilma, que disfruta comíendose las piñas que le lanzo con el pie y corriendo detrás de la pelota, aunque ya se le nota el paso de los años. Me gusta rodearla con mis brazos, darle palmaditas en la espalda y rascarle en la cabeza. Juraría que sonríe cuando lo hago.
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    • Semioculta entre los árboles vemos una cola blanca, un ciervo que al percatarse de nuestra presencia huye dando saltos a velocidad vertiginosa. Me sorprende escuchar lo fuerte que es escuchan sus botes en el suelo. Un animal imponente, precioso, que me deja maravillado, sin aliento.
    • Me encantan los supermercados. Tantos productos desconocidos, tantos sabores por degustar, tantos panes riquísimos, chocolates, lácteos, zumos,galletas,salchichas,…me dan ganas de probarlo todo. Me gasto un dineral sólo en comida, quiero llevarme un trocito de Finlandia en mi estómago.
    • Mi tío es fotógrafo, y disfruto como un niño charlando con él, enseñándole mis fotos del día, me enorgullecen sus murmullos de aprobación. Una noche en nuestra casa de campo, jugamos con el trípode y las largas exposiciones. Me hace gracia porque la escena recuerda a un abuelo jugando con su nieto.
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    • No hay nada más relajante que una sauna. El cuerpo dice basta y se deja llevar por una marea de sudor a 90 grados de temperatura. La sauna huele a madera de abedul, es un olor agradable, y el repentino aumento de calor que sobreviene tras echar un puñado de agua sobre las rocas al rojo vivo, pasa a ser de horroroso a adictivo.
    • Creo que nunca había hecho pis tantas veces al día. Es por el café, aguado,que los fineses toman a todas horas. Y como yo soy una cafetera con patas asumo la costumbre de buen grado. Eso sí, el café con pulla (pastelito) sabe mejor. Mucho mejor.
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    Me prometo a mí mismo que la próxima vez que vaya a Finlandia, no lo haré solo.

     

    May 27

    Esta no es una entrada triste

    Esta no es una entrada triste. Aunque cada vez que me enfrento a la pantalla de mi ordenador sólo me entran ganas de desahogarme, quejarme de mi mala sombra, de mi soledad y de oportunidades perdidas, de soñar con caricias de sabor añejo y ecos de susurros en mis oídos, o recordar lágrimas pasadas,hoy me he obligado a recordar momentos felices,... que también los hay.

    Como cuando voy a mi isla, a empaparme de mi gente, a recuperar mi acento, a beber zumos de frutas, comer camarones y viejas, tomarme un barraquito con Emilio mientras nos reímos de lo patético que somos el uno y el otro, a hundir mi cara en la barriguita de mi gato, tomar café con mi madre por las mañanas en el bar de la esquina y pasear por el monte con mi padre los domingos...

    Y juegos de mesa, una buena excusa para reunir a los amigos y comer porquerías :-)

    Y hay días, de esos que no se terminan nunca, cuando exprimes los minutos de las horas hasta acabar exhausto y deseas que siempre sea así; que se pudiera vivir aprovechando el tiempo libre hasta el límite, una vida frenética y vertiginosa donde no pudiéramos detenernos a pensar en el final.

    Un día de excursión, por ejemplo. Hay un barranco, en Masca, donde un camino estrecho y pedregoso muere en una pequeña playa de aguas cristalinas. Y eso que el día no había empezado según lo planeado, con un rally en el norte de la isla que nos tuvo dos horas parados viendo coches pasar a toda velocidad, muy lejos del glamour de la Fórmula 1 (aunque no por ello menos emocionante).

     

    ¿Nadie va a Masca?

    Contamos al viejo estilo del Conde Drácula de Barrio Sésamo ("99!! 99!! coches, ¡¡jajajajajaja!!)" los 100 coches que debían pasar y enseguida nos volvimos a poner en marcha. ¡Lo cierto es que viendo pasar los autos a velocidad de vértigo a sólo unos centímetros de nosotros disparaba la adrenalina!

    Después, un paseo de dos horas y veinte minutos sin parar por un precioso paisaje donde aún se podían ver vestigios del pavoroso incendio del verano pasado. Lo que me sorprendió fueron las palmeras renaciendo de sus cenizas, verdes hojas brotando de los troncos ennegrecidos. Y a nuestro alrededor, las montañas moldeadas de forma caprichosa por miles de años de erosión.

    Sumergirme en el agua fría tras la larga marcha me llenó de energía, un subidón de moral y alegría donde no podía parar de lanzar exclamaciones de satisfacción. Me sentía...más vivo que nunca.

    Luego llegó el barco a recogernos. En principio el viaje debía durar diez minutos hasta la playa de los Gigantes, pero el patrón nos guardaba una sorpresa. Nos llevó mar adentro hasta situarnos en una zona...¡de delfines! Para los que no lo sabéis la zona entre Tenerife y La Gomera es una reserva natural donde campan a sus anchas delfines y ballenas (con el problema de que muchas embarcaciones rebosantes de turistas borrachos y enrojecidos corren a verlos).

    Fueron apareciendo poco a poco, siguiendo al barco por los laterales; luego optaron por acercarse peligrosamente, y cuanto éste más aceleraba, más rápido nadaban, pegándose al casco de tal manera que parecía que íbamos a pasarles por encima. Más tarde nos explicaron que lo hacían para quitarse los parásitos, así que se rascan con las embarcaciones. Ya veis, los humanos somos sus peines :-)

    Pero lo mejor estaba por venir. Después de la lucha por el más rápido, los delfines decidieron empezar el espectáculo y nos deleitaron con sus saltos. Yo no podía creer lo que veían mis ojos. El delfín, por el simple placer de saltar para nosotros y sin un entrenador con pececito a su lado, realizaba un sinfín de cabriolas que arrancaron espontáneamente nuestros aplausos y bravos. No sé si nos escuchaban, pero parecían recibir nuestros vítores con la misma satisfacción de un cantante de ópera bañándose en rosas tras un espectáculo sublime.

    Después de algo como esto no tuvimos otro remedio que celebrarlo con cerveza al volver a tierra. Nos esperaba un largo viaja de vuelta de 80km, pero no contábamos con Willy, un conductor ("chófer" decimos en Canarias) de autobús que se arrancó a cantar viejos éxitos de la radio con el micrófono a modo de Karaoke improvisado. Con alguien tan cachondo al volante, no pudo ser el viaje más ameno, y yo no pude evitar pensar que este tipo de cosas, este tipo de personas, sólo me pueden pasar allí, en mi isla, con mi gente...

    Cuando pasas mucho tiempo fuera, y llevo ya 4 años y medio, llegas a valorar (¿idealizar?) lo que tenías de la manera que nunca te hubieras imaginado. Un paseo por las Ramblas, un helado de gofio, o una conversación sobre el tiempo con la cajera del Mercadona, te pueden parecer de lo más nostálgico.

    Quisiera terminar dándole las gracias a Emilio por el Gorilón que me ha regalado, no porque mi blog se lo mereciera especialmente, sino como intento desesperado de motivarme para actualizarlo. Y lo ha conseguido.

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    November 29

    El último viaje

     

    España acogió la recta final de mi proyecto. Santander me recibió con los brazos abiertos, con la mar acogiéndome entre sus brazos, preguntándome celosa dónde me había metido después de tanto tiempo. Cuando mi mirada se pierde en el horizonte azul no sé qué responderle, una parte de mí no sabe vivir sin la presencia reconfortante del océano.

    Con una confianza que al principio de los tiempos se me antojaba imposible, acudo a reuniones representando a una megacompañía de telecomunicaciones, hago presentaciones, debato cuestiones técnicas con investigadores, dicto action points, disfruto de un ambiente que difícilmente volverá a repetirse. Tras dos años y medio se acaban los proyectos europeos y con ellos los viajes que han adornado este blog con sueños al amparo de largos paseos, saltos locos y comida japonesa.

    • Me despido a lo grande con una cena de 70 euros: arroz con bogavante, salpicón de cigala, percebes, jamón de bellota,... Luis, mi gran amigo chileno, reprime sus ganas de asesinarme. Él viaja con dietas, no gastos pagados. A pesar de todo, me perdona la vida porque necesita compañía para visitar el País Vasco.

    • Otra opípara cena en el Balneario de la Magdalena, bañada por litros y litros de sangría y la llamada "mesa latina" (italianos, españoles, portugueses,...) animando el envite con sus brindis, risas y bromas. El resto de las mesas sonríen al vernos y mueven la cabeza resignados, pero en el fondo, desearían liberarse de las rígidas costumbres europeas y liberarse al desenfreno de la sangría.

    • Un partido de voleybol en la playa del Sardinero. Martin, Simon, Mó, Luis, los portugueses,...nos divertimos como niños tragando arena y maldiciendo las 3 de cada 4 pelotas que se marchan vergonzosamente a lo lejos.
    • Comida peruana con Johnny de anfitrión, y por supuesto regada con cerveza del país. Una delicia.

    • Santillana del Mar, Comillas, tesoros de Cantabria. Degustamos la mejor quesada, paseamos por sus pintorescas calles; Cantabria me fascina con su belleza, su frescura, su olor a sardina, el verde que rezuma de sus tierras.

    • Quedo gratamente sorprendido por la simpatía de los vascos; extasiado por los pintxos que pueblan la barra, mi estómago acudiendo a su llamada como Alicia ante los pasteles tentadores.

    • No concibo mejor compañía que la de Sophie para enseñarme los mejores bares de pintxos de Bilbo. Aunque es 50% Sophie por su cansancio y la prometidísima Paulaner no pudo ser, mis sospechas no son infundadas: es tan simpática y divertida como parece. Y sí, también es real. Gracias. Por todo.

    • Un señor mayor nos para a Luis y a mí subiendo una colina en San Sebastián. Tenemos una conversación variopinta sobre la ciudad, la emigración de españoles, sus experiencias como viajero, Alemania, la vida, la muerte, y cuando más filosófica se iba poniendo la conversación nos pregunta seriamente: "¿sabéis qué futuro nos depara gracias al poderío tecnológico alemán?" Contenemos la respiración esperando un nuevo arrebato de sabiduría que sólo la vejez puede proporcionar - "coches y motos voladoras, ya veréis"- ante la pendejada no sabemos dónde mirar para contener la carcajada.
    • San Sebastián con su festival de cine, San Sebastián nublada, San Sebastian y su preciosa playa de la Concha, junto a la cual caminamos arriba y abajo, agotando nuestras últimas horas de viaje prestado.

    ¿Qué haré ahora que no tendré más viajes frecuentes que liberen mis sentidos, que me hagan feliz, con los que pueda olvidar la soledad crónica que me acompaña?

    ¿Qué quedará de mí cuando los meses pasen y me encuentre en la misma posición? Tengo miedo al no-cambio, al no pasa nada, al todo sigue igual.

    Pero habrá más viajes.

    Volveré a escapar, una y otra vez, hasta que algún día, deje de ser necesario.

    September 14

    En el centro del Universo

    La ventaja de viajar al Centro del Universo es que desde allí se puede volar a cualquier sitio que te plazca. Desde el centro, todas las distancias son iguales y ningún lugar parece estar demasiado lejos.

    En Agosto de este año, me subí a un avión y me planté en el centro del Universo. No importa que el Centro del Universo tenga un nombre tan aparentemente anodino como Bratislava. Si desde Bratislava estás a 4 horas de Praga, a una hora de Viena, a 2 horas de Budapest, a 4 de Salzburgo y a 6 horas de Venecia, para mí estoy en el centro de todas las cosas.

    Un mexicano obsesionado por coleccionar piedras de todas las tierras por las que pasa, un eslovaco con la mitad de su corazón resguardada en un lugar tan dolorosamente lejano como Palestina, y un canario semifinés armado y peligroso con su cámara, recorrieron CentroEuropa (que es mi universo conocido porque nunca he salido de allí) al volante de un desvencijado Ford.

    Desde la distancia, mi mente trata de aferrarse ansiosamente a los recuerdos, mirando fotografías con nostalgia replicante, evocando olores y sabores, planificando el regreso con la única compañía que eché de menos, rumiando sensaciones desde la rutina:

    • Praga empapada de lluvia, Praga vendida al turismo, Praga obsesionada por cambiar tus euros a precios abusivos, Praga medieval de conservación esmerada , que sin embargo, me decepciona.

    • Autorretratos locos en el laberinto de espejos.

    • Todo tipo de cerveza: en cada pueblo de Chequia, en Budapest, en Austria, en Bratislava,... irónico que hasta hace (muy) pocos años, no me gustaba nada...

    • Una capilla decorada con miles de huesos humanos en Kutna Hora, Chequia. Nos colamos disimuladamente con un grupo de turistas. ¿Cuál sería la historia de esta gente cuyo destino fue adornar de forma tan macabra un lugar sagrado?

    • Chequia es el país medieval, el país de los castillos, el país de la cerveza y de la comida barata, una joya a descubir antes de que el euro y la inflación se adueñen de su encanto.
    • La Kofola es una bebida muy popular en Chequia y Eslovaquia, desde la época comunista en la que se prohibía toda mención al capitalismo. Llega a rivalizar con la Coca-Cola. No entiendo por qué, ¡está asqueroso! Tiene un sabor como a regaliz, muy dulce... al mexicano le encantó.

    • Despojos del comunismo aún recientes en Bratislava: grietas que recorren las paredes desvergonzosamente, estatuas de soldados heroicos llamando a filas, monumentos a las víctimas que murieron asesinadas intentado cruzar al Oeste por el Danubio,.... Siempre me choca viajar a un país más pobre que España (acostumbrado al carácter limpio e impoluto de bávaros y escandinavos).
    • La hospitalidad de Gabriel y su familia. Una casa maravillosa en las afueras de Bratislava, Samaria, el estupendo goulash que cocinaba su madre, los chupitos con sabor a infierno con los que me deleitaba su padre todas las noches...

    • Viena, la ciudad de los palacios, la segunda París de Europa,la ciudad de la tarta Sacher cuyo chocolate se deshace placenteramente en mis boca liberando su dulce sabor que me lleva al éxtasis, la ciudad donde Klimt supo capturar como nadie la sensualidad y sexualidad humanas a través de sus cuadros llenos de colores y sensaciones. Viena me sabe a palacios, a música, a chocolate y a sexo multicolor.

                 

    • Los pueblos de cuento de hadas de Austria, Gilgen, Halstatt,donde casi esperas ver a Hansel y Gretel; las paredes coronadas por floridos balcones parecen de caramelo.

    • Salzburgo coronada por un imponente castillo, desde el que se divisa la ciudad que vió a Mozart componer entre sus calles, y que ahora está dedicada a vender su memoria a través de innumerables objetos de merchandising que le harían palidecer más allá del maquillaje de moda entre los rostros de la nobleza. Bombones, calzoncillos, imanes para la nevera, un rostro del que no se puede escapar. De haber nacido en nuestro siglo, Mozart sería una estrella mediática del rock, un Bono de la música clásica superado por su propia fama. Desde las almenas del castillo, me maravillo ante la belleza de la ciudad surcada por el río y los verdes valles que se extienden hasta las lejanas montañas, y perdono a Salzburgo en nombre de Mozart.

    • Mientras recorremos uno de los hermosos valles austriacos, al son de la música de Dire Straits, nos ponemos paralelos a un tren desde el que sus pasajeros divertidos me saludan y me mandan besos. La estampa me parece tan idílica, que me emociona.

    • Cesky Krumlov (Chequia), uno de los pueblos medievales más bonitos que he visto nunca
      (Patrimonio de la Humanidad), con un río que la rodea serpenteando repleto de turistas en barcas y canoas. Desde su torre me parece estar viendo una detallada maqueta.

    Tantos detalles que no quiero que el tiempo me robe; Nacho y su obsesión por los lugares protegidos por la UNESCO, kilómetros y kilómetros de buena música en el coche, cruzando aduanas una y otra vez, los bombones Mozart con pistacho, la pelota antiestrés que compré en una gasolinera y que perdí en algún lugar de los Alpes, el anhelo por compartirlo todo alguna vez con alguien que me ame, mis convicciones cada vez más europeístas, más universales,...como no podía ser de otra forma, desde el centro del universo.

    Si queréis ver más fotos, y (muchas) más de mis otros viajes, echadle un vistazo a mi

    galería Picasa.
    June 20

    Humor irlandés

     

    Entrando en el avión de Ryanair, me senté rápidamente en el primero sitio libre que me encontré (para los que nunca se hayan montado nunca en un low-cost, éstos vienen a ser como un autobús: tonto el último). Y éste fue el primer asiento de todos, lo cual estaba muy bien porque podía estirar mis interminables piernas, despatarrarme de la forma que a todos los largos nos gusta.

    Me fijé que había un señor de unos 50 años de pie junto a los asistentes de vuelo. Parecía estar vigilando la entrada del pasaje, dando órdenes y consejos del tipo "a partir de la segunda fila, señora", "puede usted sentarse donde quiera", etc...

    La panza de la buena comida sobresalía con dificultad del cinturón que intentaba sostenerla infructuosamente, el pelo largo y canoso  le daba un aire de ex-hippy entrado en años, gafas grandes y gruesas de pasta, de las que sólo llevan los hombres de su edad, y una postura de pasota que delataba su actitud de "tengo mucha experiencia en ésto".

    El caso es que nada más sentarse ("tengo que estar de pie porque tengo problemas en las rodillas, ¿sabes?") el hombre me empezó a hablar y no paró durante el resto del viaje.

    Aunque a muchos puede resultar ésto una brasa, yo no pude más que agradecérselo. Los viajes en avión me aburren soberanamente porque no puedo dormir y cuando me dejo invadir por mis pensamientos, cualquier vibración, turbulencia o ruido se convierte en el anticipo de una catástrofe en mi imaginación. No lo suficientemente intenso como para sentir pánico, pero sí cierto nerviosismo molesto.

    El hombre me debió ver cara de guiri (me suele pasar), así que empezó a hablarme en inglés, y yo, claro, le correspondí gustoso, que para eso venía de London y había que seguir practicando.

    Me hablaba de su mujer en Salamanca, de su bar, de sus hijos, de su tierra irlandesa...y de alguna manera acabó contándome un montón de chistes. Chistes machistas ("u know why i tell girls to do on my lap? sit down and let's see what comes up" ---chiste obsceno intraducible), chistes de humor negro negrísimo, chistes malos en la mayoría, muy malos. Y el irlandés de panza sobresaliente no paraba de excusarse "es que en Irlanda tenemos este tipo de humor, ¿sabes? nos reímos de todo".

    Y no sé en qué punto se debió dar cuenta de que era español, porque cambiaba de un idioma a otro indistintamente. La verdad es que prefiero usar el idioma en el que empezamos, que si no es un jaleo y me siento un poco tonto cambiando de inglés a español como si tuviera un interruptor on/off en el trasero, así que intentaba seguir en inglés siempre que podía, pero erre que erre, aquello parecía un diálogo para besugos. Los chistes eran tan malos que tuve que dar lo mejor de mí para esbozar una sonrisa falsa condescendiente, o una risilla de "qué bueno" cuando lo que quería era ahorcarme como la vieja de aterriza como puedas.

    Le debí caer bien porque me dio la tarjeta del bar que frecuentaba en Salamanca "diles que vas de mi parte, me conocen bien", (no lo dudo, pensaba yo).

    Con todo, aterrizamos en Valladolid y el viaje se me había hecho muy corto. Esperando a las maletas en la cinta transportadora, le vi algo nervioso. "¿Dónde están las putas maletas? ¿sabes una cosa? mi principal defecto es que soy muy impaciente". A lo que yo repliqué con una sonrisa: "entonces por la ley de Murphy tu maleta saldrá la última", y a juzgar por su cara no se lo debió tomar muy bien porque no me dijo nada. Su maleta salió poco después, se me acercó con ella y me susurró "¿sabes lo más triste y patético de todo ésto? Que tu maleta es la que saldrá la última" y antes de que pudiera reaccionar de mi estupor, el gordo irlandés de pelo grasiento salió de la sala renqueando.

    Mi maleta no tardó ni 5 minutos más, aquello es Villanubla, no el JFK de Nueva York. Me lo volví a encontrar en el autobús que iba al centro, pero me ignoraba deliberadamente. Vi además como se sentaba junto a un chaval, y sin tomarse un respiro, comenzó a charlar con el pobre chico que con cara de circunstancias asentía entre incómodo y apesumbrado.

    Me pregunté si le contaba chistes, jactándose de su sentido del humor irlandés, o que pasaría si el autobús tardaba más de la cuenta en llegar a la estación, o si realmente los irlandeses se ríen de todo o tienen un punto débil que no les hace ni puta gracia...

    miro parribaa

    (nota: no llevaba puesta mi chaqueta de cuero ;-P)

    June 12

    Canales y bicicletas

     

    La primera vez que estuve en Amsterdam fue un shock tremendo: sex shops enormes junto al Mc Donalds' donde uno podía entrar a mirar tangas de cuero y muñecas con la boca muy grande sin tener la sensación de ser un pervertido, parejas de gays paseándose cogidos de la mano, peligros que acechaban en la calle en forma de coche, tranvía o bicicleta alocada, coffee shops donde los clientes se hacían un porro del tamaño de mi mano, callejuelas a plena luz del día donde se podían ver gente fumando crack e inyectándose heroína...daba miedo y fascinación a la vez, pero de alguna manera se respiraba libertad en cada esquina.

    Pero claro, todo ésto fue cuando tenía 18 años y era más impresionable. Mi siguiente viaje a Holanda ha sido completamente diferente. He visto una ciudad mucho más limpia, libre de callejuelas tenebrosas bajo el sol, no muy diferente del resto de ciudades europeas que he visitado (excepto los famosos escaparates).

    Supongo que con la experiencia he perdido en parte esa fascinación que tenía de adolescente por viajar a países donde todo parecía ser más verde, donde había gente de todos los colores, y donde me sentía tan libre que hasta podía arrancarme la máscara de timidez para convertirme en la persona que era realmente,...o en la que siempre quise ser.

    Pero donde había fascinación ingenua sigue habiendo un hambre insaciable por conocer, experimentar y sentir. Esa adicción de la que vosotros, al fin y al cabo, sois testigos en este espacio.

    Las sensaciones no se pueden ordenar ni clasificar, son pinceladas gruesas de varios colores que transmiten emociones al margen de la rigidez académica de la razón...como un cuadro de Van Gogh. Os dejo como siempre, con mis sensaciones:

    • Sol espléndido en La Haya, barbacoa con mis compañeros de proyecto, todo en una inmensa playa en donde el atardecer inunda de rojo y naranja mis sentidos.

    • Pedaleo con mi bicicleta disfrutando del viento que me golpea la cara, a toda la velocidad que me permiten mis pies, me cruzo con una guapa holandesa que anda despistada con su móvil y que responde a mi sonrisa divertida con otra que me causa un vuelco en el corazón, más adelante otras dos chicas me gritan algo desde la distancia pero yo no me paro, sólo pedaleo como si esperara a volar de un momento a otro, en mi cesta un extraterrestre extendiendo su dedo.
    • Creo que es la primera vez que me siento con tanta confianza en las reuniones. Soy capaz de presentar mis ideas sin que se corte el suministro de inglés a mi cerebro y noto con orgullo que mis compañeros me escuchan, me aceptan como un investigador más. Aunque yo no me considere uno.
    • Delft es una ciudad preciosa junto a la Haya. Es como un Amsterdam en pequeñito, con sus canales y bicicletas pero sin el agobio turístico de las masas. Paso una tarde muy agradable con Luis, bebiendo weissbier en una terraza cualquiera.

    • En Amsterdam pago 170 euros por una noche en el único hotel que pude encontrar y me sorprende descubrir que no me importa. Me pierdo por sus estrechos callejones, el barrio chino, banderas gays multicolores saludando la tolerancia, un parque donde un cachorrito de perro minúsculo se obstina en venir corriendo hacia mí para acariciarle (debió de gustarle como lo hacía).

    (atención a los geyperman del escaparate :-D)

    • Tengo la suerte de que la exposición del World Press Photo se encuentra en Amsterdam, y por supuesto soy incapaz de perdérmelo. Siento un tonto orgullo patriótico al ver que uno de los ganadores es canario, ilustrando el contraste del drama de los cayucos con los turistas que acuden a rescatarles.

    • Comida indonesia, thailandesa, japonesa. Las comidas orientales son ya una tradición ineludible en mis viajes :)
    • Callejones que esconden sorpresas, rincones de gran tranquilidad y yo curioseando por las ventanas, esperando encontrar la trampa de cartón que me desmienta que puedan existir sitios tan encantadores en el centro de una gran ciudad. Los gatos me miran por encima del hombro, restregándome en la cara su esnobismo y vida de lujo. Pero como felino que soy, me rindo a sus encantos.

     

    • Con una curiosidad malsana, decido dejarme caer del tranvía unas cuantas paradas antes de la estación central para pasearme por el Barrio Rojo. Neones, bullicio, expectación y mucha, mucha gente, escaparates con una luz roja mortecina, cuerpos que se contornean y te guiñan el ojo. Siento más rechazo que curiosidad y camino rápido, unos chavales deanate mío reciben un portazo en las narices al ofrecer 40 euros de manera desesperada a una mujer enfundada en cuero y llena de tratuajes que los mira con desprecio. No puedo evitar comparar la seguridad, higiene y regulación que disfrutan las prostitutas aquí con la marginación y lamentables condiciones de las trabajadoras del sexo en España...
    • Las obras de Van Gogh, por las que había expresado poco interés, me atrapan dejándome sin aliento, sus gruesas pinceladas pidiendo reconocimiento a gritos, su desprecio por las convenciones, su amor por el arte japonés, sus paisajes irreales, sus autorretratos puntillistas, su historia desgarrada por la locura y la tragedia...salgo del museo conmocionado, convertido a su fe.

    gogh.room-arles

    • Y por supuesto, los canales....los canales que convierten a Holanda en un laberinto donde perderse es mejor que encontrar la salida.

    Hasta pronto Holanda,  país naranja, país de tulipanes y molinos, país donde la tolerancia navega por todos sus canales...

    June 04

    Sinfonía y lluvia en Lucerna

     

    Por entradas anteriores sabréis que me encantan las bandas sonoras. Las considero como la música clásica del siglo XXI, y su asociación con las imágenes de cine me parece irresistible. Si bien me gusta todo tipo de música, siempre hay momentos para dejarse llevar por la dulce melodía de un violín, sentir el cuerpo vibrar al ritmo de la percusión, o estremecerse por el cántico de cien voces acompañadas por una orquesta sinfónica al completo. He acudido a pocos conciertos de este tipo, pero los que he podido disfrutar me han dejado extasiado, entumecido, como si acabara de despertar de un dulce y largo sueño.

    Ya os hablé de lo que sentí al escuchar a Ennio Morricone en Santander, pero aquello se quedó pequeño ante lo que fue escuchar en directo la Sinfonía del Señor de los Anillos compuesta por Howard Shore, en un lugar tan idílico y delicioso como Lucerna, en Suiza.

    No es un secreto que me encantan la Trilogía de Tolkien, que me parece una de las obras más bellas que se han escrito sobre la amistad. Las películas, con sus fallos y aciertos, me hicieron soñar y emocionarme en el cine; y su música, me transporta a aquellos lugares a los que todos nos escapamos cuando queremos escondernos un ratito de la crudeza de la realidad.

    Siendo un becario precario en Madrid, me perdí el único concierto de esta sinfonía que se celebró en Sevilla. Desde entonces, seguí sus pasos en la web oficial esperando que a) se dignara a pasar por Europa, b) que pudiera permitirme la locura de ir a verlo.

    Llega un momento en el que el dinero importa poco si tus sueños se hacen realidad, así que en cuanto surgió la posibilidad no me lo pensé dos veces. Un fin de semana largo en Suiza, en una ciudad que me sonaba por alguna razón a Sonrisas y Lágrimas...

    Tuve la gran suerte de tener a mi lado a Juan Alberto y Carlos, que vinieron desde Tenerife a acompañarme, (menuda novedad que, por una vez, no tenía que viajar solo) :-) Con semejantes personas, un viaje no puede hacerse aburrido, aunque llueva y truene, como podéis ver en las fotos.

    Y como suelo hacer, os dejo con una madeja de sensaciones:

    • Lluvia constante. Sin parar. Turismo con paraguas en Zurich y Lucerna.

     

    • Chocolate por todas partes. Bombones del día en Sprungli. Suiza sabe a Lindt.

    • La tranquilidad que emana de las ciudades y sus habitantes.

    • Paisajes surcados de montañas, bicicletas con las que bordeamos el lago en Zurich, sensación de libertad, de euforia.

    • "¡Ese no es Howard Shore!" (Dirigió un suizo). "¿No es ese Alan Lee?" Foto con uno de los ilustradores que trabajó en las películas, que resultó no ser Alan Lee, sino "el otro", John Howe, grandísimo dibujante.

    • El concierto, un orgasmo de los sentidos. Siento mi cuerpo llenarse de escalofríos y mis pelos erizándose cuando la orquesta y coro se unen en una apoteosis conmovedora, impresionante. Mis melodías preferidas tocadas a la perfección, muy por encima de cuando las escucho en casa, con mi equipo Home Cinema a toda potencia. A veces, Juan Alberto y yo nos cruzamos las miradas y nos regocijamos con la emoción que podemos leer en nuestros rostros. Coros de niños representando el tentador y seductor poder del anillo, dos críos muy (!tan!) entonando la tristeza y amargura que acompaña la muerte de Gandalf o Boromir, una soprano que envuelve el auditorio con su voz y me deja con la boca abierta, proyecciones de ilustraciones de las películas que nos ayudan a rememorar la historia, adentrarnos en ella a través de su música, aplausos hasta que mis manos protestan de dolor...

    • Tras el concierto, nos partimos de risa con un grupo de frikis disfrazados (hey, todos pasamos por esa época...ejem...), particularmente de uno que parecía una especie de Aragorn gay. Por supuesto,tenemos que hacernos una foto con él :-)

    • Las pequeñas turbulencias que me suelen poner nervioso en los viajes en el avión no se notan cuando voy en compañía. Volvemos a Madrid y me doy cuenta de que aún siendo feliz cuando viajo solo, había olvidado lo estupendo que es poder hacerlo en compañía, compartir esos momentos inolvidables con la gente que quieres y con la que puedes ser tú mismo, abandonando las dichosas ataduras de la timidez.

    La primera experiencia que tienes en un país se queda marcada con estos momentos. Por eso, en mis memorias Suiza sabe a chocolate, huele a humedad por la lluvia que no cesa, y por donde quiera que viaje cuando la atravieso en tren en mis sueños, se escucha la sinfonía del señor de los anillos recordándome lo importante que es tener una amistad sincera.

     

    (Regresó Internet antes de lo que esperaba) ;-)

    March 19

    En Berlín y Londres segundas partes siempre fueron buenas

     

    Sigo viajando sin parar. Mi vida transcurre entre unas maletas que se deshacen y otras que se hacen, aeropuertos, amigos en otros países que parecen estar a la vuelta de la esquina, lenguas extrañas con las que mi oído ha aprendido a convivir, el inglés fluyendo de mi boca con confianza... recuerdos que que se multiplican a los que algún día volveré con envidia y añoranza...

    Soy un adicto. No viajo en Junio y mi mente vaga desesperada en busca de posibles destinos: ¿Un finde en Milán? ¿Unos días en Valencia?

     

    • Cenando a 213 metros de altura, en la torre de telecomunicaciones de la Alexanderplatz, Berlín, rodeado de españoles, griegos, fineses e italianos. La ciudad a mis pies; me siento como uno de esos ángeles de la película de Wim Wenders, Cielo sobre Berlín, pregúntandome sobre las miles de vidas que hay allí abajo, esperanzas, desgracias, orgasmos,... (y ésto último me recuerda a Amélie :-P)
    • Museo Egipcio: quedo sobrecogido ante la belleza de la reina faraónica Nefertiti, sin duda equiparable o muy superior a Cleopatra. Vago entre papiros y momias tratando de imaginar esos seres humanos miles de años atrás fabricando objetos que terminarán tras una vitrina de cristal.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    • En un restaurante Thailandés: mi amigo Pedro y yo damos buena cuenta de exquisiteces orientales cuyos exóticos y picantes sabores a leche de coco, marisco y verduras nos transportan a miles de kilómetros de allí.  "¿Ésto es pimiento?" --Dice Pedro. --"Sí, hombre, es demasiado grande como para ser una guindilla o algo de eso, será un pimiento rojo de toda la vida". Agarro un trozo y me lo meto tranquilamente en la boca. A los pocos segundos un profundo ardor me invade desde dentro, pero ya es demasiado tarde. Pedro se ha tragado con ganas el corazón del ardiente fruto, lo que más arde,como venido directamente del Infierno... sus ojos enrojecen y lloran de rabia, su rostro parece un capote, y un ataque de hipo repentino le impide hablar con propiedad. Yo, medio asustado medio descojonado trato de incitarle a que beba, coma y que haga lo que sea para quitarse el picor. Tarda unos buenos 15 minutos en recuperar su voz, su compostura y sus papilas gustativas que vuelvan a la vida.

     

    • Largas horas de discusiones en un edificio que debió pertenecer a la época comunista (con montacargas sin puertas para llevar a los empleados de un piso a otro). Sin embargo a veces es emocionante. Me veo allí, discutiendo de cosas técnicas con un alemán, defendiendo los intereses de una gigantesca empresa, rodeado de un grupo dispar de nacionalidades, orondos profesores universitarios, tímidos estudiantes de postgrado, reputados científicos...no dejo de pensar que jamás imaginé llegar hasta aquí, y sonrío con satisfacción...¡ups! "¿Decías? No me he enterado de lo que has dicho" :-)
    • Espero a Richard en Liverpool St. Station. Me quedo embobado viendo a la gente correr de un sitio para otro, hora punta en Londres, y me cuesta asimilar semejante disparidad de ropas, rostros, idiomas, historias que tienen demasiada prisa para detenerse...me maravilla este carácter cosmopolita, y como me suele pasar, la situación me recuerda a una película, Unbreakable ("el protegido"), en la que el personaje de Bruce Willis se detiene en medio de la marea humana para extender sus brazos y capturar todas esas historias buscando mentes criminales...
    • Salimos Richard y yo por el parque de Hampstead, tomando fotos como locos, aprendiendo del otro, comentando esas cosas técnicas de las que hablan sólo los fanáticos del tema ("¿Has visto qué nítida es esta lente?", " ¿qué parámetros usas para estas situaciones?"...). Richard es un gran fotógrafo: http://www.pbase.com/arjay armado de su super-lente 70-200 f2.8 IS captura situaciones de la calle que muy pocos pueden ver...

     

    • Vemos dos hombres arrastrándose por el fango, a cuatro patas, muy concentrados en lo suyo. No podemos resistirnos a disparar unas fotos: nos acercamos y resulta que entrenan para una carrera para recaudar fondos contra el cáncer. Sus rodillas sangran, sus muñecas están desolladas y embadurnadas en barro. Quizás sea una locura, pero son dignos de mi admiración.

     

    • Salgo del Gielgud Theater absolutamente sobrecogido y conmocionado. Acabo de ver la obra "Equus", ésa en la que Daniel Radcliffe dejó de ser Harry Potter para convertirse en actor. Intentaré escribir sobre ella más adelante.

     

     

    • Entre miles de flashes frenéticos y paparazzis, veo a Paris Hilton entrar presurosa en una limusina. Estoy paseando por el SoHo (barrio chino) el sábado por la noche. No puedo imaginar una vida más vacía e intrascendente como el de esta señorita (de vacío e intrascendente cerebro).
    • Paseo por las calles de Cambridge un domingo cálido y soleado. La ciudad late llena de vida estudiantil, me maravillan sus edificios que irradian solemnidad y sabiduría, los estudiantes navegando en barcas por sus canales, las risas contagiosas que se escuchan por sus calles; por un momento deseo volver a nacer y ser un estudiante en Cambridge, olvidando por un momento los amargos sabores de los exámenes o la eterna falta de dinero que me impiden echar de menos esa (supuesta) mejor época de nuestra vida.

     

    • Un maravilloso fin de semana que culmina con una cena a la francesa: quesos y vino. Richard y Alice son sin duda los mejores anfitriones de la Historia.

     

     

     

      

    February 28

    En casa del herrero...

    Estoy en un proyecto sobre redes del futuro, siempre conectado, en cualquier parte... reuniones dentro de Siemens...pero no hay Internet. Tengo que leer el correo en el vestibulo del hotel en un ordenador con la letra o medio rota. Y encima lo llaman "business corner", yo lo llamo "crappy computer" (mierda de ordenador).
    Curiosa sensacion la de no poder usar messenger, leer blogs o mis correos cuando quiero... me da que pensar, creo que estoy algo enganchado...
     
    Saludos desde Berlin!
    January 29

    ¡He vuelto!

    Tengo un constipado berlinés de aúpa. Suele pasar cuando te pateas una ciudad y te cae lluvia, nieve y hace un frío que te congela hasta el píloro.

    He tocado el Muro de la vergüenza, me he pasado por la puerta de Brandenburgo y el Reinstag, y me he bebido unas cuantas cervezas. Hora de desintoxicación ;-)

    Mi voz ahora es una mezcla entre Leonard Cohen, Barry White y Louis Amstrong, así que si queréis que os cante una canción romántica ¡aprovechad!!

     

    January 25

    Berlin dreams

    Ahora que ésto se ha convertido en un diario berlinés seguiré adelante aunque se me estén cerrando los ojos y esté medio piripi por las cervezas que me he tomado.Y mañana me levanto a las 7 para tener una puñetera reunión "de desayuno" sobre un artículo...

    Hoy ha sido un día muy cansino. Reuniones, discusiones, he presentado, ha salido como el culo (hablo fatal el inglés cuando me pongo nervioso, bilingüe tras un par de cervezas), y hemos acabado la jornada en la sauna. Y esta vez ha venido una morenaza con un calvo. Y la sauna es unisex. Creo que si el calvo entendiera español nos mataría a ostias, porque hemos soltado una de burradas y obscenidades impresionante. Creo que tantos dias encerrado en esta jaula me está afectando: a mi líbido,a mi raciocinio...

    Hemos tenido social event: bolera y barra libre. Empecé muy bien en la primera partida. En la segunda he sido tan patético que he tenido que dejarlo ya por las burlas que he tenido que soportar. Creo que es por la cantidad de cervezas que me tomé. Y no sé por qué todas las bolas se me iban a la derecha, incluso tirando con la izquierda...

    Me he quedado hablando un buen rato con Johannaka, de TNO Holanda. La tía ha estado dos meses en Perú y Ecuador, las Galápagos, Carolina del Sur y México, Corea... da igual que os parezca que viajo mucho. Soy un mierdecilla comparado con la gente que conozco aquí.

    Hablamos de vivir en Canadá, en Nueva Zelanda...si me dicen ahora que me vaya allí unos años, ni me lo pienso. Qué demonios, estoy fuera de casa de todas formas. Valladolid, Berlín, Sidney... da igual.

    He tomado una decisión. No alimentaré a bancos y especuladores con hipotecas de 40 años, no gastaré mi pasta en un coche que se convertirá en una máquina de mamar dinero. Me voy a gastar todo lo que pueda reunir en viajes. No hay nada que me ate ahora. Soy libre. Ahora o nunca. Nada me ata. Viajaré todo lo que pueda y esta vez tiene que ser fuera de Europa, de donde nunca he salido.

    Esta noche me acuesto con ganas de viajar más.

    Felices sueños

     

     

    January 24

    Me encanta... ( y van III)

    Después de una reunión mañanera en la que he podido abrir por fin el pico en nombre de mi compañía (para proponer Madrid como lugar de reunión...no pudo ser :-( )y sentirme otra vez importante (con poquito me conformo), me enfundo en mi ropa Adida-jogginística y salgo a correr mientras el resto se va a almorzar (que son las 12, coñe). Es una disciplina que me ha costado años conseguir, no os creáis, que se te crucen los cables y con cero grados fuera (aunque un sol precioso) salga uno a sudar armado con el MP3 como única compañía no se consigue de la noche a la mañana...

    Bordeo el lago al son de mi música retro, contando los minutos hasta que se cumpla la hora y pueda volver calentito al hotel, donde (demasiada) comida me espera. A eso de las dos de la tarde, entro satisfecho a recuperar con creces las calorías perdidas. Las camareras me miran con reproche porque llego más tarde que nadie y tengo que coger toda la comida que pueda antes de que recojan el bouffet. Me hincho, me jarto y me embosto. Y es que cuando viajo y paga otro, no hay quien se controle.

    Me voy al bar y aprovecho el WiFi para ponerme a trabajar tirado en el sofá. Intento concentrarme durante horas, pero entre los portugueses que se sientan a mi lado y me distraen con sus paridas, el Intesnet que es como un saco de caramelos para un niño hambriento, y uno que se levanta cada 5 minutos a tomar café y dulces, pues 12 transparencias asquerosas me llevan 4 horas.

    Escribo un correo resumen de la reunión para mi jefe. Intento ser conciso y meto un par de chorradas. Me encanta tener un jefe con quien pueda bromear.

    Quedamos para ir a la sauna. Y DIOS...(aunque soy ateo)...no hay palabras.... a 90 grados sudando el Alberto (catalán afincado en Suecia), Johnny (peruano afincado en Santander), y el Mirko (canario de madre finesa afincado en Valladolid,...bueno, es una historia muy larga). Luego ducha fría. Luego baño en una piscina cuya temperatura parecía alcanzar el cero absoluto (gritamos como niñas). Luego jacuzzi (burbujitas acariciándote el culito,..jijiji), y luego pa la sauna otra vez. Al final....bueno, se te queda el cuerpo en un estado de relajación abosluto. Nos tiramos a la bartola un rato porque casi no nos podemos mover. El cuerpo, borracho de relax, decide "aqúi me quedo" y ahí nos quedamos, en un estado cercano al trance. Comentamos con toda seriedad que para alcanzar la felicidad absoluta nos falta una buena sesión de sexo oral y ya nos podemos morir tranquilos.

    Tengo miedo a coger hongos germanos. No he traido cholas y ando descalzo. La sauna despide un suave olor a jazmín. Fuera, un cartel al estilo alemán que debía poner "hoy sudaréis como cerdos, pero oliendo a jazmín". Al lado, otro cartel ilustrado nos enseña todas las etapas que hay que seguir en toda sesión saunística que se precie. Una chica en bolas y un chico en pelota picada nos enseñan todo el proceso, y nos quedamos intrigados con el último dibujo. No es broma, pero la chica con la manguera bañando al chico (con cara de felicidad), y la susodicha manguera entre sus piernas, y la chica como muy cerca de la boca de la manguera...lo dicho, si eso no es sexo oral ¿qué otra cosa puede ser?

    Entonces encadenamos una broma con otra, y sólo de esta manera podemos llegar a la conclusión de que, Jasmine,anunciada en el cartel(Jazmín), la camarera morenaza del restaurante, es la encargada de realizarnos el sexo oral al final de esta jornada maratoniana de sudor y burbujas. Esperamos en vano a que aparezca para poner la guinda en el pastel, pero al final nos tenemos que ir decepcionados. Paso por recepción sin ninguna vergüenza, con albornoz y deportivas rojas (no traje cholas).

    Cena (copiosa), capuccino (copioso), morena que nos pone la cuenta (comentarios picantes y risas), y luego al bar a tomarnos una weiss beer bien grande.

    Fin de la jornada. Llego a la habitación y veo que mi jefe me ha contestado. Se ríe de mis bromas y parece muy contento con el resumen. Me hace muy feliz y me apetece escribir. Me apetece escribiros. Quizás me salga un texto demasiado largo hoy. No puedo evitarlo.

    Mañana presento. 8 o 9 horas de reunión. Por la noche, social event: bolos :-P

    El jueves a las 8 de la mañana y durante el desayuno, tengo que comentar un artículo con otros compañeros (¡¡a quien se le ocurre!!).

    Buenas noches desde Berlín...

    January 23

    Me encanta (II)

    • 30 personas en la habitación. Miro alrededor y me maravillo de que personas de países tan diferentes como Surinam y Polonia se sientan a discutir un proyecto sobre las redes del futuro. Me encanta.
    • Entresijos del proyecto. Quiénes participamos, por qué, qué vamos a hacer, cuánto vamos a gastar...estoy calladito al fondo pero me siento una hormiguita importante, el único que representa a mi compañía. Me encanta.
    • Largas conversaciones de sobremesa relativas a aspectos técnicos, opiniones sobre lo que acabamos de ver en el meeting, nuestra postura como operadores... tengo delante a un holandés de TNO y a un francés de Orange. Luego charlo brevemente con esos polacos de Poland Telecom que me caen tan bien. Me desconecto momentáneamente de la conversación y me pellizco con la imaginación. Estoy aquí, discutiendo en inglés con esta gente sobre temas super interesantes. Estoy donde siempre soñé estar.
    • Viene Alberto, que vive en Suecia, y empiezan las típicas bromas españolas. Sopesamos no pagar la cuenta para que nos persiga la camarera...Nos partimos de risa al ritmo que marcan las cervezas alemanas.
    • Son las 12 y media de la noche y estoy en mi habitación. Me río y me emociono con vuestros comentarios. Gracias. Siento este pasteleo, pero GRACIAS. Desde tan lejos, alguien es capaz gastar unos minutos de su tiempo para leerme...
    • Mañana más reuniones. Y espero salir a correr,  para quitarme de encima los remordimientos por las "embostadas" (como decimos en Canarias), y a ver si con suerte me tropiezo con un ciervo, ¡que los hay por estos lares!

    No pensaba escribir hasta mi vuelta, pero la intimidad de la noche me ha obligado a ello.

    Creo que como entrada es una porquería, pero tenía esta necesidad...

    Buenas noches.

    Es bonito despertarse y que tu vida sea un sueño, ¿verdad? :-)

    January 21

    Me encanta...

    • Me encanta meterme en el avión con mi portátil en plan ejecutivo (aunque vaya vestido con mi Zara-misa, mis Camper-patos y me ponga a ver Padre de Familia en pleno vuelo).
    • Me encanta coger el taxi y que me importe un bledo que la carrera valga 46 euros. Charlo con el taxista y resulta que veranea en la Gomera. Le recomiendo que visite la deliciosa isla de El Hierro y pago con propina.
    • Me encanta llegar a un hotel en medio de la nada, que no tenga ni idea de dónde estoy, pero me dicen que estoy rodeado de bosque y al lado hay un lago enorme. Bromeo un poco con la recepcionista. Me encanta que me llame Mister Cano. Me hace gracia que me llamen señor.
    • Me encanta conectarme al cabo de dos días sin asomar mis narices por la Red y ver que en Flickr y en mi blog me han dejado comentarios. Me emociona.
    • Me encanta bajar a cenar y pedir lo que me apetece, sin importarme el precio.
    • Me encanta que las camareras me traten con tanta amabilidad, como si fuera importante. Me encanta que me pregunten (demasiadas) veces si todo está bien, que me dediquen la mejor de sus sonrisas, que se desvivan porque todo vaya como a mí me guste... que me besen el culo, básicamente :-D
    • Me encanta  la perspectiva de probar la sauna, el jacuzzi y la bolera que tiene el hotel a lo largo de esta semana que comienza.

     

    No puedo imaginar mejor manera de comenzar el año.

    De nuevo, soy feliz.

     

    Un abrazo berlinés

    December 14

    Pinceladas Dusseldorffianas

    Estando yo preocupado porque este puente me iba a quedar, una vez más, tirado en casa, el ángel salvador personificado en mi jefe acude a mi rescate con un nuevo viaje. Como está toda la gente de vacaciones resulta que yo soy el único disponible para una reunión en Dusselfdorf; representando a la compañía que me subcontrata (sssshhh!! ¡¡pero eso no lo cuentes!!) para la fase tres del proyecto que comienza en 2008.

    "El problema es que tienes que trabajar el viernes", me dice Deivid. Y a mí por supuesto, me trae sin cuidado porque voy a quedarme el fin de semana entero en Alemania. A respirar Dusseldorf, a beber Weiss beer (cerveza de maíz), a sacar fotos, y a sumergirme en su cultura. ¿Qué más puedo desear? Después de todo es la típica ciudad a la que nadie se nos ocurriría ir por nuestra cuenta...

    Yo de Dusseldorf sólo había oído lo del Vampiro ése (película de Fritz Lang), así que "googleo" un poco y lo primero que leo me llena de alegría: "La ciudad con mayor número de inmigrantes japoneses" Y eso para mí es música para mis oídos, la banda toca "sushi" con acordes de salsa de soja y maki.

    Asi que allí me planto, emocionado por estos viajes inesperados que me llenan de energía revigorizante. A mí viajar me insufla vida, me rejuvenece, me inyecta en vena un chute de ganas de vivir; pisar una tierra desconocida al bajar del avión me sigue emocionando como aquella primera vez que viajé asustado a mi amada Escocia.

    Pinceladas con las que se pintó mi cuadro particular de Dusseldorf:

    • Las ciudades las veo caminando, lo que significa horas y horas de pateo desenfrenado. Una zona antigua abarrotada de restaurantes y pubs (¡¡más de 260!!), un precioso mercado navideño donde las fiestas olían  a salchicha, patatas, cerveza y dulces, y un Rhin que impone su dominio majestuoso sobre la ciudad. La Rhine Tower, un Pirulí al fin y al cabo, baña con sus luces multicolores la fría noche germana...
    • Y yo me ofusco por encontrar un maldito restaurante japonés. Parecen haber más españoles y argentinos que japoneses, y justo cuando el mosqueo resignado me hace considerar un libanés resultón, atisbo unas palabras en kanji en la distancia. Sushi, maki y noodles me saludan con un arigato picante; y me deleito con la improbable mezcla de cerveza y comida asiática como el más dulce de los manjares. Por supuesto, uso palillos, o de lo contrario no podría presumir de sibarita con tal guisa de cuchillo y tenedor. De alguna manera he aprendido a manejarlos, quizás nací para usarlos, ¡quizás en otra vida fui un japonés alto y salido!
    • Ceno, almuerzo y vuelvo a cenar en japonés. Casi se me inunda la mente de Manga, Hentai, Gokus y Caballeros del Zodiaco por cada rollito de maki que se deshace en mi boca al ritmo de la marcha de soja.
    • Desayuno demasiado. Del habitual pincho de tortilla de pimientos y café con leche, paso a una orgía de yogures, bizcochos de manzana, huevos revueltos, salmón... mi estómago se asombra ante semejante disparidad de sabores y se niega a dimitir.
    • La mañana del domingo, con lluvia y acercándose la hora de marcharme, me quedo en mi habitación aventurándome con autorretratos de moqueta. Acostado en el suelo seduzco a la cámara y le pido matrimonio. Mi cámara acepta y saca lo mejor de sí misma.
    • Vuelvo a Madrid, con mi mochila Coronel Tapioca, mi portátil y mi maletita de ejecutivo que no pegan ni con cola. Si me necesitan para trabajar en el extranjero, que me llamen; soy un servicio de urgencias disponible las 24 horas. Soy libre para volar, el mundo se abre ante mis pies y yo me lanzo gustoso al vacío. Hasta la próxima.

     

    November 03

    Un dia en Heidelberg

    Me levanto a las siete y media con el sonido cañero y tecno de "Blade Rave" proveniente de mi móvil. La cama es enorme, mullida, me pierdo entre las sábanas y no quiero salir, sumergido sin oxígeno en mis sueños. Mi cabeza enterrada entre almohadas respira suavidad, mis piernas encuentran esta vez el final sin quedarse colgando en el vacío, las sábanas me acarician sensualmente la piel. Sin duda estoy en un hotel; no es mi cama de Valladolid, demasiado corta, demasiado impersonal, con su tablón roto y su almohada machacada.

    Un momento de desconcierto y mi mente busca dónde agarrarse. Claro.Estoy en Heidelberg, estoy en Alemania, hoy tengo que trabajar. Aún me alborozo con las experiencias del fin de semana pasado que llegan en desbandada para ocupar mis recuerdos; varios litros de Weissbeer en el Beer Garden de Munich y en los pubs que pueblan esta ciudad con aspecto de pueblo, el castillo de Neuchweinstein sacado de un cuento de hadas, Nicole con su sonrisa permanente hablando un perfecto español (pero ¡ay esas erres!), Luis con su hospitalidad chilena y Dan que no para de hablar, pero que bien sabe rellenar esos momentos de silencio incómodo con ingeniosas ocurrencias.

    Comida bávara que protesta en mis entrañas, "aquí no soy bien recibido", me dice desde el estómago, y le mando callar. Qué desagradecido...

    Un nuevo atracón en el desayuno buffet. No suelo comer demasiado, y desayunar se suele reducir a un café con leche que debe esperar impaciente al pincho de tortilla de media mañana. Pero esta semana la casa invita, y no hay que ser descortés. Mis ojos recorren los bollos, cruasanes, beicon, huevos revueltos, pan negro, pan blanco, pan que no sé qué es, Actimel, zumo multifrutas,...y lo quiero probar todo. Lleno mi plato a sabiendas de que mi estómago clamará venganza al final del día.

    En las reuniones internacionales es inevitable que nos juntemos por nacionalidades o idiomas. En nuestro caso portugueses, españoles, italianos y sudamericanos compartimos un extraño vínculo de sangre. Comentamos el estado del proyecto en la mesa del desayuno, siempre riendo, siempre los más escandalosos, los más vivos, los más alegres. Creo que es porque tenemos sangre caliente; como los reptiles, necesitamos el sol para encender nuestras pasiones. Lo latino no es Ricky Martin o JLo, es ésto que me rodea.

    Nos burlamos de las discusiones eternas con ánimos encendidos, de los excentricismos de ingleses y alemanes, del caos que parece controlar todos nuestros grupos de trabajo.Audioconferencias, milestones, deliverables, action points, papers,...vocabulario burócrata y manoseado, presto a todo tipo de chistes privados. "Ésto no puede salir bien", decimos, "no va a funcionar nada", afirmamos. Pero todos en el fondo queremos que esta locura salga adelante, aunque nunca vaya a existir, aunque no sea más que una utopía de la que extraeremos egoístamente pequeños resultados que se adapten a nuestros intereses, tan diferentes: operadores, fabricantes y universidades. Juntos en un trabajo donde la Unión Europea busca equipararse tecnológicamente a los omnipotentes americanos. Millones de euros gastados en conferencias, artículos, reuniones y equipamiento; intentando anticipar el futuro, imaginar cómo serán nuestras vidas en 15 años en una sociedad donde estaremos permanentemente conectados a esa matriz que es Internet, rey de redes. Siempre online, siempre disponibles, siempre con toda la información del mundo al alcance de la mano...¿Apocalíptico o ilusionante?

    Nos reunimos en una salita equipada de todo tipo de bebidas que no harán más que hincharme la barriga. Sillones de cuero demasiado cómodos y que se prestan a una cabezadita con las 8 horas de discusión que nos esperan.

    Mi "Workpackage", bautizado con la sugerente letra F, se dedica a la manera abstracta en la que se transportarán los servicios del usuario en esa red Ambiental que queremos crear. Somos unos 15. Todos liderados por el WP leader, un simpático hombre del Surinam que por razones inexplicables ha llegado a parar a TNO en Holanda.Será la globalización. Leemos la agenda del día, proyectada sobre la pantalla una presentación del Powerpoint.

    El Powepoint es LA herramienta. No, no me lo expliques así, hazme unas "slides" con el tema. Tengo una idea, te hago un Powerpoint. No entiendo tu correo, envíame un Powerpoint. Todo se puede resumir, esquematizar, dibujar, animar con el Powerpoint. Pon una presentación en tu vida... Pienso que ojalá mi vida fuera tan sencilla como un Powerpoint. Si quiero ligar, envío un Powerpoint vía Bluetooth a la chica que me gusta. Mis gustos esquematizados, mis fotografías que se pasan con un clic, una musiquilla ochentera de fondo...y desecho la idea enseguida mientras no puedo evitar soltar una risita disimulada por una tos muy mal conseguida.

    Hoy me toca presentar a primera hora. Estudio el improbable caso en el que queramos migrar las redes actuales a nuestra red Ambiental. Para ello, el día antes me he currado un montón de "copy-pastes" que dan lugar a unas 37 soporíferas diapositivas. Sólo espero que la gente esté tan dormida que se trague todo lo que cuento, como una pastillita para ir a la cama .

    He invitado al líder de la actividad para que vea que trabajamos en ello. Lo cual me hace quedar muy bien delante del grupo pero no me facilita nada la presentación porque ahora tengo un par extra de ojos que se me clavarán como dardos...

    No estoy acostumbrado a soltar discursitos en inglés, así que me pongo nervioso, se me lengua la traba, me atraganto y espero que la gente esté haciendo lo que suelen hacer en estos casos: Navegar por Internet, leer el correo y de vez en cuando lanzar una mirada de falso interés. En un momento dado me interrumpen, y yo descanso aliviado. Hasta parece que estoy quedando bien y todo. Termino la presentación como puedo y pasamos al siguiente tema de la agenda. Me vuelvo a refugiar en mi portátil.

    Pasamos el resto del día charlando de temas técnicos donde de vez en cuando me aventuro a dar mi opinión, pero no cesa esa sensación de incomodidad que me embarga. ¿Qué pinto yo aquí rodeado de "sabios" representando a una compañía tan grande?

    Pero es divertido. Es como un concilio, un tribunal donde en lugar de empolvados jueces con pelucones blancos me encuentro yo con mi camiseta de Homer Simpson y un heterogéneo grupo de investigadores de todas las razas y colores. Es divertido imaginarse cómo deberán funcionar los terminales en ese hipotético futuro, situaciones en las que mejor nos convendría bajarnos películas o música (legalemente!). Soñar con el futuro, al fin y al cabo.

    Tras un almuerzo demasiado tempranero( a las 12), cuando el desayuno aún se queja de la falta de espacio, vuelta al tajo. Más discusiones y presentaciones amenizadas de café, agua mineral y refrescos.

    A las 6 acabamos. Aprovecho que no hace demasiado frío y parto raudo y veloz a hacer jogging.. un poco porque ya forma parte de mi vida y un poco para alejar el remordimiento por comer como un gorrino.

    Improviso una carrera de una hora junto al río Neckar; acompañado de las barcazas, de los cisnes y patos que me saludan desde la orilla. Se me cruzan joggers como yo, lanzándonos mutuamente miradas de complicidad; algunas de las chicas me sonríen y me parece(?) que sostienen la mirada un poco más de la cuenta, lo cual más que jolgorio me causa una profunda tristeza, pero se pasa cuando suena la siguiente canción en mi MP3 Zen. Cuanta más musica oigo más corro, hacia ninguna parte, pero mis pies vuelan al son de Footlose y ya no soy Mirko, soy Kevin Bacon seduciendo con mi baile, y justo cuando Anastacia proclama que everything burns, arden nuestras mentiras y arden nuestros sueños, doy la vuelta de regreso al hotel tras calcular los 60 minutos de carrera que debo hacer.

    Entro sudoroso y aprovecho la piscina y el jacuzzi, asombrosamente vacíos. "¿Por qué no hay gente que aproveche ésto?" Me pregunto. Doy unas brazadas más tipo perro que tipo Esther Williams y luego me lanzo con alegría al jacuzzi, para que las burbujas me acaricien el trasero y jueguen revoltosas con mi cuerpo mientras se aletargan mis piernas agotadas. Es uno de esos momentos "revelación" en el que te das cuenta de la suerte que tienes, a la vez que te preguntas si realmente te mereces lo que te está pasando y te agarras al recuerdo desesperado con la certeza de que los buenos momentos se acabarán tarde o temprano.

    Por la noche salimos a cenar. Es un "social event", lo cual significa "agrupamiento forzoso de la gente del proyecto para que se relacionen entre sí y hablen de otras cosas que no sean algoritmos de enrutamiento o código programado". Para nosotros los latinos es una excusa más para cachondearnos .

     

    Me gusta el vaso de cerveza que nos traen, parece un trozo de tubería hecho de porcelana; adornado con un escudo de un tipo barbudo que se parece a Karl Marx y el nombre de la ciudad rodeándole. Estos alemanes hacen del vaso y la cerveza un arte. Un vaso para cada tipo y para cada ciudad. Mónica me propone que me lo lleve de souvenir, pero yo no me atrevo (mis días de Erasmus ya pasaron). Al final urdimos un ingenioso y maléfico plan, esconderlo bajo la mesa y cuando no haya moros en la costa llevarlo camuflado cual secreto militar bajo un suéter. Pienso llevármelo, pero al final ella se adelanta, me coge el suéter y se deja tapar por nosotros mientras salimos del restaurante. Ya en la calle sacamos el trofeo con risas, y es entonces cuando sale alguien corriendo con los brazos extendidos. Es Ramón, que pide que le esperemos, pero nosotros ya hemos sufrido un ataque cardiaco del susto que nos hemos llevado.

    De vuelta al hotel nos tomamos otra cerveza "para ayudarnos a dormir" y seguidamente me zambullo de cabeza al mar de sábanas que me acoge con calidez. Hasta el próximo día. Buenas noches, mundo, susurro ya sumergido en sueños etílicos...

    Como me veo la avalancha de envidia cochina venir, os diré que SI, que yo trabajo mucho ( o lo intento) y hay una parte aburrida en la que tengo que pasarme el día leyendo tediosas especificaciones en inglés, esribir largos documentos, asistir a monótonas audioconferencias, etc... pero hey, ésta es la parte buena de mi trabajo, y si, me he sentido el hombre más feliz del universo haciéndolo ;-)

    October 26

    Viaja. Ríe.

    Decía Arturo Pérez Reverte en EPS:

    " El arte de viajar supone un acto de humildad permanente, porque descubres que te equivocas más de lo que podías pensar. Tus prejuicios se desvanecen y tus principios se recortan en número, aunque se hacen más fuertes en calidad. Un buen viaje es aquél que cambia algo en tu interior, y que te enseña, a través de los ojos de los otros, algo nuevo sobre tí mismo.

    Y sobre todo, el viaje requiere una buena dosis de humor. Hay que aprender a reírse, en particular de uno mismo. Porque si uno aprende el valor de burlarse de sí mismo, tiene tema para reírse toda su vida."

    El señor Reverte no es santo de mi devoción, pero tengo que reconocer que aquí ha dado en el clavo. Los que viajamos parecemos compartir estos pensamientos, como si una extraña enfermedad nos provocara una adicción permanente por ver mundo.

    Viajar es conocerte a tí mismo. He aprendido a potenciar mis virtudes y reconocer mis defectos, aprendiendo a ser la persona que quisiera ser, que soy, que siempre fui.  Porque nadie te conoce y eres como una sábana blanca ante los demás. Tienes el poder de actuar, pensar, y comportarte como deseas. Ser tú mismo sin prejuicios. Y yo descubrí así que podía ser simpático y divertido, que podía reir y hacer reír, que podía dejar la timidez a un lado y conocer gente diferente, interesante, que me excitara intelectualmente.

    El hecho de ver otros lugares, conocer otras gentes te abre la mente de manera asombrosa. Se ven tantas cosas desde otro punto de vista...es como cuando los astronautas que contemplan la Tierra desde el espacio y vuelven sin ser los mismos que despegaron: " parecemos tan aislados" dicen, "los problemas entre los seres humanos parecen tan insignificantes desde allí arriba"...

    Esto me recuerda a un documental en el que Ewan McGregor (cuánto me gusta este tío) da la vuelta al mundo en moto con un amigo. Se llama "the long way round", y asistimos, carcomidos por la envidia, a sus aventuras y desventuras a través de las llanuras de Mongolia, Ucrania, Rusia,etc... Ambos se confiesan ante la cámara a modo de diario cada noche. Hay un momento emocionante en el que Ewan, desde una tienda de campaña perdido en algún lugar de Mongolia, y rodeado de una simpática familia de ganaderos nómadas, se echa a llorar reflexionando sobre la condición humana. Porque conociendo gente de lugares tan remotos te das cuenta de que somos todos iguales, que virtudes como la hospitalidad y el cariño se pueden contemplar tanto en una familia europea como en medio del desierto de Gobi . Y te preguntas por qué la gente se mata entre sí, por qué hay tanto odio y por qué pasan tantas tragedias en el mundo, personas explotándose a sí mismas para matar a cuantos inocentes puedan, guerras injustificadas, destrucción del medio ambiente.... El tipo de cosas que te parecen mentiras obscenas, mientras contemplas el anochecer en un lugar donde sólo alcanzas oir tu propia respiración, y detrás tuyo las mujeres mongolas preparando la cena para la familia, el chasquido de los troncos quemándose en el fuego, la oscuridad extendiéndose ante tus ojos, tan solo, tan desvalido...

    Y es cierto lo del sentido del humor. Alguien decía que no tienes sentido del humor si no eres capaz de reirte de tí mismo. Mirarte al espejo y descojonarte: "¿pero qué es ésto? ¿pero quién eres?" ver la broma cruel que es la vida, aprender que las cosas tomadas con humor se superan más fácilmente. "Isn't that ironic?" decía Alanis Morrisette en esa maravillosa oda a la ironía de la vida...

    Mis mejores amigos son los que mejor conectan con mi sentido del humor (absurdo, paródico, irónico, inteligente; nada de escatologías o bastadas). He aprendido a reirme de mis desgracias, alejarme un poco de mi mundo y pasarme al otro lado del espejo. Que la gente no se ría de mí, sino que yo me ría con ellos. Parar el mundo para bajarme, como diría el maestro Groucho Marx. Bajarme para señalarle con el dedo y burlarme de él, por supuesto.

    ¿Quieres caerle a alguien bien? Hazle reir. Para mí es un pequeño triunfo sonreir y que me devuelvan la sonrisa, conseguir que una mujer se ría porque es cuando más guapa está,... ¿no son momentos inolvidables cuando la risa pasa a la lágrima? ¿cuándo fue la última vez que os reísteis así?

    Viajad. Conoceros a vosotros mismos, reíd. No os toméis demasiado en serio. No vale la pena.

    Posdata: ésto no quita que uno tenga su lado oscuro y que tenga momentos de melancolía y soledad :-( aunque aún así siempre hay espacio para escaparte con una tira de Garfield, un vídeo de los Monty Python o una mueca estúpida delante de un espejo ;-)

     

    Perdonad la tardanza por escribir. 10 días en Alemania, y ¡muchas cosas que hacer a mi vuelta! Por ahí tengo una descripción de un día de trabajo en el país germano, pero ésto me ha salido más fácilmente (lo otro es más aburrido) y por eso lo publico ahora

    ;-)